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	<title>Sebastián Villanueva &#187; Sebastián Villanueva |  &#187; spansk psykolog</title>
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	<description>Psicólogo Legitimado &#124; Terapia Gestalt</description>
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		<title>LA HISTORIA MÁS IMPORTANTE DE MI VIDA: CAPÍTULO CUATRO</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Mar 2015 05:09:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Sebastián Villanueva Macías]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Psicología]]></category>
		<category><![CDATA[duelo]]></category>
		<category><![CDATA[spansk psykolog]]></category>

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		<description><![CDATA[La pérdida de un ser querido, la muerte, la ruptura de la...]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="western" align="justify">La pérdida de un ser querido, la muerte, la ruptura de la realidad, la creación a base de mucho esfuerzo de una nueva realidad, todo eso hemos vivido las personas que hemos atravesado un duelo. El duelo es ese proceso de adaptación a la pérdida. Yo quiero compartir con vosotros mi proceso, y cómo viví esos cambios que se produjeron en mí y en mi familia. Quizá estés atravesando ahora ese difícil camino. Y puede que te ayude. Esa es la finalidad de esta historia. Ayudarte para hacértelo más fácil.</p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">CAPÍTULO CUATRO: UNA PATA</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Atravesar un río de lava hirviendo, le pareció en ese momento a mi Madre más sencillo que enfrentarse a seis letras. CÁNCER. Pepita la Pata, como era conocida en su pueblo desde que existe en él la memoria, pulsó el botón de PAUSA de su vida el segundo en el que el oncólogo le extendía el documento escrito que acreditaba que su marido se moría. Y retrocedió en busca de una respuesta. Y la encontró. Pero no para la pregunta que se estaba haciendo. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Encontró la respuesta detrás del mostrador de una faramacia donde muchos años atrás ella trabajaba. Por aquel entonces, las farmacias no eran farmacias sino boticas. Y encontró la respuesta viéndolo pasar por delante de la puerta por tercera o cuarta vez en sólo dos minutos. Él no era del pueblo. Era de Madrid. Entonces no ser del pueblo era ser extranjero. Así que él era extranjero. Y a Pepita la Pata le pareció tan guapo. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">El extranjero era mi Padre. Hacía tan sólo tres semanas, enfrascado en la fabricación y el montaje de un equipo de conmutación, su jefe en la empresa Standard Electrónica para la que trabajaba, se le había acercado por detrás y entregándole una nota, le había preguntado:</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">- Villanueva, te gustan las andaluzas?</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Mi padre leyó la nota. </span></p>
<p class="western" align="justify">”<span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">DESTINO: Ubrique. Cádiz”</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Y mirando a su jefe, dijo:</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">- Todas?</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Ahora ya no eran todas sino una, Pepita la Pata, la que provocaba ese hormigueo en su barriga que no había conocido nunca antes. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Justo cuando estaba a punto de desistir, justo cuando creía que hoy tampoco encontraría una razón para entrar en la farmacia y hablar con ella, mi Padre, que entonces sólo era el joven extranjero y apuesto, leyó un anuncio en el escaparate que decía:</span></p>
<p class="western" align="justify">”<span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Pastillas Juanolas. Aclaran la voz. Refrescan la boca”</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Y un impulso lo metió de lleno en la farmacia.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Pepita la Pata dijo sí. Volvió a agitar el agua que los rodeaba, y en cuestión de segundos los dos salieron nadando de la Botica, salpicando a diestro y siniestro a todo aquel con quien se cruzaban en el camino. La gente del pueblo los veía nadar. Mira La Pata qué contenta está. Decían. Mírala como nada. Y mi Padre, sonreía al verla feliz. Y mi Madre sonreía al verlo feliz. Y ese río en el que nadaban, pronto dejó de ser río, para ser océano. El Océano Atlántico. Que fue el que los bañó durante el resto de sus vidas. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Esa no era la respuesta que buscaba mi Madre el día que supo que mi Padre se moría. Con la vida parada frente al oncólogo, Pepita la Pata tuvo miedo. Por primera vez en su vida tuvo miedo. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Y pensó en sus cuatro hijos. Y sintió que desde la orilla, los veía ahogarse y ella no podía hacer nada. Sintió que la fuerza del agua se los llevaba uno a uno mientras gritaban Mamá, y ella no podía hacer nada. Sintió que no quería quedarse sola. Que necesitaba a su lado al joven extranjero. Siempre. Sintió que quería volar, migrar a un clima cálido. Pero&#8230;ya estaba en un clima cálido. Y una pata, por muy Pata que sea, no puede ir en contra de la naturaleza. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Antes de retomar el resto de su vida, Pepita la Pata alzó su pico hacia el cielo. Ésto el oncólogo no pudo verlo, porque aún seguía inmóvil hasta que mi Madre volviese a darle al PLAY. Así que tampoco pudo oírla decir:</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">- Por favor, Señor, que al menos pueda conocer a su nieta.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Su voz llegó justo a donde ella quería, y el Señor con quien mi Madre se habla desde muy pequeña, paró todos los planes que tenía previstos para que mi Padre falleciese en la mesa de operaciones tres meses después. Revisó su expediente, leyó junto a la fecha 6 de septiembre de 2000 la palabra, MORIR, la tachó, y a su lado escribió, VIVIR OTRA VEZ. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Y eso era justo lo que iba a pasar. Pero Pepita la Pata no lo sabía, y el miedo a que su hija mayor, embarazada de cinco meses, perdiese a la niña que estaba a punto de nacer, si se enteraba de que su padre se moría, secó el caudal de su río. Sus patas tocaron tierra agrietada por la sed, y Pepita la Pata se vio en el lugar donde nunca había querido verse. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family: Century Schoolbook L,serif;">Pero la vida le tenía aún preparada una última sorpresa. Que no vino nadando, sino volando. Volando como una Paloma que trae un mensaje atado. </span></p>
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